Los asimilados a salarios son uno de los temas más consultados —y también más malentendidos— dentro de la gestión de nóminas en México. En la práctica cotidiana, muchas empresas los utilizan como si fueran una alternativa “simplificada” a la nómina tradicional, mientras que muchos prestadores de servicios creen que se trata de un esquema laboral. Ninguna de esas dos interpretaciones es del todo correcta. Entender qué son realmente los asimilados a salarios, para qué sirven y cuándo sí o no aplican es clave para cumplir correctamente con las obligaciones fiscales y evitar contingencias.
¿Qué son los asimilados a salarios?
Desde el punto de vista fiscal, los asimilados a salarios son un tipo de ingreso gravado por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) que, aunque no deriva de una relación laboral subordinada, recibe un tratamiento que asemeja al de los sueldos y salarios para efectos de retención y cálculo del impuesto. Es decir, no existe una relación de trabajo en términos de la Ley Federal del Trabajo, pero el ingreso se “asimila” fiscalmente a un salario.
Los asimilados a salarios están regulados en la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) y permiten que ciertos pagos se sometan a retención de ISR bajo las mismas tablas y tarifas aplicables a la nómina, aun cuando quien recibe el ingreso no sea un trabajador en sentido legal.
¿Para qué sirven los asimilados a salarios?
El objetivo principal de los asimilados a salarios es facilitar la recaudación y el control fiscal de ciertos ingresos personales que no encajan plenamente en el esquema de sueldos y salarios ni en el de actividades profesionales con factura. Para la autoridad fiscal, este mecanismo simplifica la retención del ISR; para las empresas, reduce procesos administrativos; y para el perceptor, evita la obligación de emitir comprobantes fiscales como actividad empresarial o profesional.
En términos prácticos, los asimilados a salarios se utilizan para pagar remuneraciones específicas a personas físicas que colaboran con una empresa sin estar subordinadas laboralmente, pero cuyos ingresos son recurrentes o relevantes.

Fundamento legal
El fundamento de los asimilados a salarios se encuentra en el artículo 94 de la Ley del Impuesto sobre la Renta, que enumera los ingresos que se consideran “asimilados” a los obtenidos por la prestación de un servicio personal subordinado. Este artículo es la base jurídica que permite aplicar las reglas de retención de ISR propias de la nómina.
La interpretación y aplicación de los asimilados a salarios se complementa con reglas misceláneas y criterios del Servicio de Administración Tributaria, vigentes a febrero de 2026, los cuales aclaran supuestos específicos y obligaciones formales.
¿Para quiénes aplican los asimilados a salarios?
Un punto crítico es aclarar que los asimilados a salarios no están diseñados para trabajadores subordinados, aunque en la práctica muchas empresas los utilicen así de forma incorrecta. Legalmente, un trabajador es aquel que presta un servicio personal subordinado, recibe órdenes, tiene un horario y una relación de dependencia. En esos casos, el esquema correcto es sueldos y salarios, no asimilados a salarios.
Los asimilados a salarios aplican, entre otros, para:
- Miembros de consejos de administración.
- Administradores, comisarios y gerentes generales.
- Personas que perciben honorarios por servicios prestados de manera independiente, cuando así se pacta contractualmente.
- Personas físicas que reciben ingresos por funciones específicas sin relación laboral.
El uso de asimilados a salarios para empleados “disfrazados” puede derivar en reclasificación laboral, diferencias de cuotas de seguridad social y multas.
Diferencias entre asimilados a salarios y sueldos y salarios
Aunque fiscalmente se parecen, asimilados a salarios y sueldos y salarios son esquemas distintos. Las diferencias clave incluyen:
- Relación laboral: en sueldos y salarios existe subordinación; en asimilados a salarios, no.
- Seguridad social: los asimilados a salarios no generan obligación de inscripción al IMSS ni al Infonavit.
- Prestaciones: los asimilados a salarios no generan aguinaldo, vacaciones, prima vacacional ni PTU.
- Riesgo legal: el uso incorrecto de asimilados a salarios puede implicar contingencias laborales y fiscales.
Estas diferencias hacen evidente que los asimilados a salarios no son una “nómina light”, sino un esquema con supuestos muy específicos.
Obligaciones fiscales para la empresa
Cuando una empresa paga asimilados a salarios, asume obligaciones fiscales claras:
- Calcular y retener ISR conforme a las tarifas vigentes.
- Enterar el ISR retenido en tiempo y forma.
- Emitir el CFDI correspondiente con el tipo de ingreso correcto.
- Incluir los pagos por asimilados a salarios en la contabilidad y en las declaraciones informativas.
Aunque no hay cuotas de seguridad social, el manejo incorrecto de los asimilados a salarios puede ser observado en auditorías fiscales.
Obligaciones fiscales para el asimilado
Quien percibe asimilados a salarios también tiene responsabilidades:
- Revisar que el ISR haya sido correctamente retenido.
- Considerar estos ingresos en su declaración anual, cuando aplique.
- Verificar que los CFDI emitidos reflejen correctamente los asimilados a salarios.
Dependiendo del nivel de ingresos, los asimilados a salarios pueden obligar a presentar declaración anual, aun cuando el ISR haya sido retenido.
Beneficios de los asimilados a salarios para la empresa
Bien utilizados, los asimilados a salarios ofrecen ventajas reales:
- Simplificación administrativa frente a esquemas de honorarios con factura.
- Menor carga operativa al no manejar seguridad social.
- Claridad fiscal cuando el supuesto legal es correcto.
Sin embargo, el beneficio desaparece si los asimilados a salarios se usan para encubrir relaciones laborales.
Beneficios para quien recibe asimilados a salarios
Para el perceptor, los asimilados a salarios también pueden ser convenientes:
- No requiere darse de alta como actividad empresarial.
- El ISR se retiene directamente, reduciendo cálculos propios.
- Flujo de ingresos similar al de un salario, pero sin obligaciones laborales.
Estos beneficios explican por qué los asimilados a salarios son atractivos, aunque no siempre aplicables.

Riesgos y malas prácticas comunes
En México, uno de los errores más frecuentes es usar asimilados a salarios para pagar a empleados operativos, vendedores o personal con horario fijo. Esta práctica expone a la empresa a:
- Reclasificación por parte de la autoridad.
- Créditos fiscales por cuotas omitidas.
- Demandas laborales.
Los asimilados a salarios deben verse como un esquema fiscal específico, no como una herramienta de reducción de costos laborales.
Consideraciones finales
Los asimilados a salarios cumplen una función válida dentro del marco fiscal mexicano, siempre que se utilicen conforme a la ley. No sustituyen a la nómina tradicional ni deben emplearse para evitar obligaciones laborales. Para quienes gestionan nómina y para emprendedores, entender a fondo los asimilados a salarios es esencial para tomar decisiones informadas y sostenibles.


